Pocos años después conocí a mi primo Miguel. Yo tenía 13 años, él era mayor. Era un joven brillante, un joven poeta e intelectual y yo no pude evitar enamorarme de él.
Por fin alguien podía dar respuesta a todas mis preguntas. Miguel para mi fue una figura importante que me enseñó un nuevo mundo: La poesía. Ahora estaba enamorada de ella también.
Estaba mal visto en aquellos tiempos. Claro, pero, ¿Cómo podía yo reprimir mis sentimientos? ¿Tenía que privarme de sentir amor por miedo a qué pensará la gente? Yo creo que si dos personas comparten tanto y se hacen reír, tienen derecho a estar juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario