El hombre vive engañado. Engañado,
al pensar que vive libre. Engañado,
al creer que respeta. Engañado, con
el simple pensamiento de que vive en paz.
La paz es la ausencia de guerra pero no puede ser solo eso. Debe ser algo más... Un suspiro de alivio, un corazón en armonía, un niño riendo; pero, también, es un sueño irreal.
El hombre se encuentra en una terrible situación de
no guerra, evitando la misma no por ser su modo de vida
sino al sentir terror ante la implacable destrucción propia que
no guerra, evitando la misma no por ser su modo de vida
sino al sentir terror ante la implacable destrucción propia que
conlleva. Entonces, pues, el hombre al depositar su voto en
la urna de oportunidades de la democracia, se entrega a
evitar la guerra sin buscar la paz; engañado, una vez más,
por sí mismo así como el niño con su amigo imaginario.
"Borrador de Los peligros de la Paz" 1991 María Zambrano
por sí mismo así como el niño con su amigo imaginario.
"Borrador de Los peligros de la Paz" 1991 María Zambrano
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